Una entrada no cierra el debate
Cada definición que publicamos es un corte provisorio, no un veredicto. Cuando escribimos sobre «cringe» o «based», anotamos cómo se usa hoy en foros y redes, pero dejamos constancia de que el sentido sigue moviéndose. Si una entrada parece demasiado cerrada, es un error de redacción, no una postura editorial. Preferimos una definición incómoda y abierta antes que una frase prolija que clausure la discusión.
Las diferencias regionales no se traducen
Un término puede significar una cosa en Buenos Aires y otra bastante distinta en Ciudad de México o en Madrid. No unificamos el vocabulario para «llegar a todos»: cuando el uso cambia según el país, lo dejamos escrito y explicamos el matiz. Tampoco corregimos al lector que usa una variante local. La diferencia es parte del material, no un problema a resolver.
Corrección no es lo mismo que opinión
En la sección de correcciones distinguimos tres cosas: error factual, diferencia regional legítima y desacuerdo con el tono. Las dos primeras se incorporan o se anotan al pie. La tercera se lee, se discute internamente y muchas veces no cambia el texto. No prometemos neutralidad ni respuesta personalizada: describimos un método y sus límites, con la misma franqueza con la que escribimos las entradas.
Las entrevistas no son avales
Cuando incluimos una entrevista breve con alguien que usa o acuña un término, esa voz aporta contexto, no certifica una definición. No publicamos entrevistas para validar una postura ni para cerrar una polémica. Si el entrevistado contradice lo que escribimos, lo dejamos visible. La conversación con creadores es material de trabajo, no un sello de aprobación.
El resumen semanal no es un boletín de novedades
Lo que enviamos cada semana recoge lo que se movió en el archivo: entradas revisadas, notas agregadas, correcciones aceptadas. No es un resumen de tendencias ni una lista de lo más visto. Si una semana no hay cambios sustanciales, lo decimos. Preferimos un envío sobrio antes que inflar el resumen con material que todavía no está listo para leerse.